Seguidores

miércoles, 17 de abril de 2013

Dados


Hemos realizado un cuento, basándonos en las imágenes que salían en las caras de unos dados. El juego consistía en lanzar diez dados, en cada una de las caras de los dados había un dibujo diferente cada una de nosotras tenía que hacer su propia historia con los dibujos que nos salieran al lanzar los diez dados.

En mi caso, los dibujos que me han salido son: Una pistola láser, una olla, la carpa de un circo, un palacio, un catalejo, una cueva, un sol, una mochila y la entrada a un sótano.

Había una vez, un palacio en el que vivía un príncipe. Todos los días el príncipe salía al balcón y miraba a lo lejos con su gran catalejo imaginando que algún día podría salir de palacio.

Un día, mientras miraba por su catalejo, vio pasar un circo, el príncipe se puso muy contento, pero entonces pensó:-  mis padres no me dejarán ir.

De repente se le ocurrió una idea, iría al circo por la noche y  volvería antes de que el sol se pusiera.

Después de que sus papás le dieran un beso y apagaran la luz, el príncipe preparó su mochila, con comida y una linterna. Bajó hasta la planta de abajo y se metió dentro de un sótano muy oscuro; mientras iba avanzando, la cueva se hacía más estrecha y oscura, hasta que al final vio la luz de las estrellas.

Una vez fuera, el niño se puso a correr, hasta llegar a la gran carpa del circo; como todos estaban durmiendo, pasó dentro de la carpa, alumbró con su linterna pero no vio ningún animal. En el centro de la carpa solo había una olla, pero no era una olla cualquiera, sino una olla mágica, que brillaba mucho. El príncipe se acercó y abrió la olla. Entonces, salió una gran luz y comenzaron a salir objetos de la olla, dados, sombreros, canicas, etc. El príncipe miraba sorprendido todos los objetos: al final  la olla escupió una pistola láser, el príncipe se acercó y vio que en ella ponía:-  ¨utilice está pistola, para pedir un deseo¨ el príncipe cogió la pistola láser, la echó en su mochila y se dirigió a toda prisa hacia palacio. Cuando llegó, pasó a la habitación de sus padres y les contó lo  que había sucedido; entonces, el príncipe cogió la pistola láser y pidió su deseo; al instante, la pistola desapareció.

Desde entonces, la gente no se volvió a pelear, no había guerras, ni pobreza, porque el príncipe había pedido¨ la paz y que se acabará el hambre en el mundo¨.

Fin 

Cuento sobre una situación real

A continuación, os dejo un cuento que tuvimos que inventarnos sobre una situación real, en mi caso trata de una familia que visita el Parque de las Ciencias, en Granada.

Un día, una familia formada por Esteban, el papá Isabel, la mamá y Pepito el hijo, visitaron el parque de las ciencias, en Granada.

Al entrar una guía les enseñó todo el Parque y les explicó las normas que tenían que seguir dentro del parque.

Esteban, Isabel y Pepito, vieron el parque encantados hasta que llegó el momento del espectáculo con los halcones.

A Pepito le daban mucho miedo los pájaros, su papá Esteban consiguió tranquilizar a Pepito y pudieron ver el espectáculo.

Entonces, uno de los chicos que tenía a los halcones pidió un voluntario, la mamá Isabel animó a pepito a que saliera y perdiera el miedo.

Después de muchos ruegos por parte de Isabel, Pepito salió voluntario.

Cuando estaba en el centro, el cuidador de los halcones le dijo que no tuviera miedo, le puso un trozo de carne en la mano y el halcón se le subió a Pepito en el brazo y comenzó a comer de su mano.

Cuando acabo el espectáculo le dieron las gracias a Pepito y le echaron una foto con el halcón; desde entonces Pepito no tuvo miedo a los pájaros y sus papás, Esteban e Isabel, estaban muy contentos con Pepito por los valientes que habían sido con el halcón.

Salieron del parque pero prometieron que volverían y colorín colorado este cuento se acabado y colorín colorete por la chimenea se va un cohete.

domingo, 7 de abril de 2013

BINOMIO FANTÁSTICO


El Caballo y la Pelota


En un prado verde, al lado de unas casitas donde jugaban muchos niños, vivía un caballo.
El caballo era muy grande, de color marrón, tenía el pelo suave y unos grandes ojos saltones de color negro. El caballo, vivía muy feliz en el prado pero tenía un problema: era muy miedoso.
 Cuando los niños salían a jugar a la pelota, el caballo se ponía nervioso y empezaba a relinchar y a correr por todo el prado, se ponía tan nervioso, que los niños tenían que dejar de jugar a la pelota y se iban a sus casas muy tristes.
Un día, los niños, antes de comenzar a jugar con la pelota, se acercaron al caballo. Este al ver que se acercaban con la pelota en la mano se echó para atrás y comenzó a relinchar. El niño que llevaba la pelota en la mano se acercó con mucho cuidado al caballo y lo acarició, diciéndole:
- ¡Tranquilo!
Cuando el caballo sintió la mano del niño por su lomo se puso muy contento, entonces el niño empezó hablar:
- ¿Por qué te asustas con la pelota?-  le dijo el niño.
- Me da mucho miedo, porque bota muy alto y hace mucho ruido – respondió el caballo.
El niño comenzó a reírse: - No te preocupes, las pelotas botan mucho pero no hacen nada malo, además podemos jugar a otros juegos donde no se necesite botar la pelota, si quieres te podemos enseñar.
El caballo dudó un segundo, pero al final dijo que sí.
Entonces los niños enseñaron al caballo a jugar al fútbol y a pegarle patadas a la pelota, le gustó tanto que los niños le tuvieron que regalar la pelota al caballo.
Desde ese día los niños pueden jugar a la pelota tranquilos en la calle.

CUENTO CLÁSICO


Érase una vez un Príncipe que se quería casar con una princesa de un reino vecino, que era muy Bella y muy buena, el Príncipe se pasaba el día pensando en ella, así que decidió ir a buscarla.
Preparó su caballo, avisó al rey de que se iba a por su bella Princesa y emprendió el viaje. El reino de la Bella Princesa estaba muy, muy lejos así que el Príncipe se paró a beber agua en un riachuelo; de repente, su caballo relinchó y salió corriendo muy veloz, el Príncipe corrió detrás de él pero no consiguió alcanzarlo.
Entonces decidió seguir su viaje andando.
Mientras el Príncipe seguía su camino, un mago observaba risueño detrás de un árbol .El mago trabajaba en el reino de la Princesa y quería casarse con ella, para poder llegar a ser rey, y una vez lo consiguiera encerraría a la Princesa en una torre.
Pero no le iba a resultar fácil detener al Príncipe, ya que era un hombre muy valiente y fuerte y siempre conseguía lo que se proponía.
El Príncipe avanzó mucho en su camino, y cuando y cuando ya veía el reino de su Bella Princesa a lo lejos, unos Ogros Enormes, con verrugas en la cara, secuestraron al Príncipe y se lo llevaron a los calabozos del reino.
Entonces apareció el mago:
El Príncipe un poco despistado, le dijo:¿ Quién eres? ¿Qué quieres? No tengo dinero, ni joyas mi caballo salió corriendo en el bosque y no tengo nada que ofrecerle.
El Mago, al ver al Príncipe tan indefenso, se rió: ja, ja, ja soy el mago del reino de tu bella Princesa, me casaré con ella y cuando sea rey la encerraré en una torre. Entonces como por arte de magia desapareció.
El Príncipe se quedó desconsolado en aquellos calabozos, ¿Dónde estará mi caballo? Se preguntó. Allí llevo mi espada y podría luchar contra el mago.
Mientras en palacio todo estaba preparado para la gran boda, viendo que el Príncipe se retrasaba, el rey decidió que su hija se casaría con el mago. La Bella Princesa lloraba desconsolada llamando a su Príncipe.
En los calabozos el Príncipe había encontrado una cuerda, con la que había empezado a frotar con fuerza los barrotes de la celda, hasta que los barrotes se rompieron. El Príncipe escapó por la ventana. Y una vez fuera, su caballo apareció. Se puso muy contento al verlo.
Entonces se montó en él y cabalgaron hacia la iglesia, abrió las puerta y el mago al verlo enfureció tanto que se convirtió en una gran serpiente venenosa. Entonces, el Príncipe le clavó a la serpiente su gran espada y se convirtió en polvo.
El Príncipe bajo del caballo, abrazó a su Bella Princesa y allí en esa gran iglesia se casaron, y vivieron felices y comieron perdices.