Érase una vez un Príncipe que se quería casar
con una princesa de un reino vecino, que era muy Bella y muy buena, el Príncipe
se pasaba el día pensando en ella, así que decidió ir a buscarla.
Preparó su caballo, avisó al rey de que se iba a
por su bella Princesa y emprendió el viaje. El reino de la Bella Princesa
estaba muy, muy lejos así que el Príncipe se paró a beber agua en un riachuelo;
de repente, su caballo relinchó y salió corriendo muy veloz, el Príncipe corrió
detrás de él pero no consiguió alcanzarlo.
Entonces decidió seguir su viaje andando.
Mientras el Príncipe seguía su camino, un mago
observaba risueño detrás de un árbol .El mago trabajaba en el reino de la
Princesa y quería casarse con ella, para poder llegar a ser rey, y una vez lo
consiguiera encerraría a la Princesa en una torre.
Pero no le iba a resultar fácil detener al
Príncipe, ya que era un hombre muy valiente y fuerte y siempre conseguía lo que
se proponía.
El Príncipe avanzó mucho en su camino, y cuando
y cuando ya veía el reino de su Bella Princesa a lo lejos, unos Ogros Enormes,
con verrugas en la cara, secuestraron al Príncipe y se lo llevaron a los
calabozos del reino.
Entonces apareció el mago:
El Príncipe un poco despistado, le dijo:¿ Quién
eres? ¿Qué quieres? No tengo dinero, ni joyas mi caballo salió corriendo en el
bosque y no tengo nada que ofrecerle.
El Mago, al ver al Príncipe tan indefenso, se
rió: ja, ja, ja soy el mago del reino de tu bella Princesa, me casaré con ella
y cuando sea rey la encerraré en una torre. Entonces como por arte de magia
desapareció.
El Príncipe se quedó desconsolado en aquellos
calabozos, ¿Dónde estará mi caballo? Se preguntó. Allí llevo mi espada y podría
luchar contra el mago.
Mientras en palacio todo estaba preparado para
la gran boda, viendo que el Príncipe se retrasaba, el rey decidió que su hija
se casaría con el mago. La Bella Princesa lloraba desconsolada llamando a su
Príncipe.
En los calabozos el Príncipe había encontrado
una cuerda, con la que había empezado a frotar con fuerza los barrotes de la
celda, hasta que los barrotes se rompieron. El Príncipe escapó por la ventana.
Y una vez fuera, su caballo apareció. Se puso muy contento al verlo.
Entonces se montó en él y cabalgaron hacia la
iglesia, abrió las puerta y el mago al verlo enfureció tanto que se convirtió
en una gran serpiente venenosa. Entonces, el Príncipe le clavó a la serpiente
su gran espada y se convirtió en polvo.
El Príncipe bajo del caballo, abrazó a su Bella
Princesa y allí en esa gran iglesia se casaron, y vivieron felices y comieron
perdices.
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