Seguidores

domingo, 7 de abril de 2013

CUENTO CLÁSICO


Érase una vez un Príncipe que se quería casar con una princesa de un reino vecino, que era muy Bella y muy buena, el Príncipe se pasaba el día pensando en ella, así que decidió ir a buscarla.
Preparó su caballo, avisó al rey de que se iba a por su bella Princesa y emprendió el viaje. El reino de la Bella Princesa estaba muy, muy lejos así que el Príncipe se paró a beber agua en un riachuelo; de repente, su caballo relinchó y salió corriendo muy veloz, el Príncipe corrió detrás de él pero no consiguió alcanzarlo.
Entonces decidió seguir su viaje andando.
Mientras el Príncipe seguía su camino, un mago observaba risueño detrás de un árbol .El mago trabajaba en el reino de la Princesa y quería casarse con ella, para poder llegar a ser rey, y una vez lo consiguiera encerraría a la Princesa en una torre.
Pero no le iba a resultar fácil detener al Príncipe, ya que era un hombre muy valiente y fuerte y siempre conseguía lo que se proponía.
El Príncipe avanzó mucho en su camino, y cuando y cuando ya veía el reino de su Bella Princesa a lo lejos, unos Ogros Enormes, con verrugas en la cara, secuestraron al Príncipe y se lo llevaron a los calabozos del reino.
Entonces apareció el mago:
El Príncipe un poco despistado, le dijo:¿ Quién eres? ¿Qué quieres? No tengo dinero, ni joyas mi caballo salió corriendo en el bosque y no tengo nada que ofrecerle.
El Mago, al ver al Príncipe tan indefenso, se rió: ja, ja, ja soy el mago del reino de tu bella Princesa, me casaré con ella y cuando sea rey la encerraré en una torre. Entonces como por arte de magia desapareció.
El Príncipe se quedó desconsolado en aquellos calabozos, ¿Dónde estará mi caballo? Se preguntó. Allí llevo mi espada y podría luchar contra el mago.
Mientras en palacio todo estaba preparado para la gran boda, viendo que el Príncipe se retrasaba, el rey decidió que su hija se casaría con el mago. La Bella Princesa lloraba desconsolada llamando a su Príncipe.
En los calabozos el Príncipe había encontrado una cuerda, con la que había empezado a frotar con fuerza los barrotes de la celda, hasta que los barrotes se rompieron. El Príncipe escapó por la ventana. Y una vez fuera, su caballo apareció. Se puso muy contento al verlo.
Entonces se montó en él y cabalgaron hacia la iglesia, abrió las puerta y el mago al verlo enfureció tanto que se convirtió en una gran serpiente venenosa. Entonces, el Príncipe le clavó a la serpiente su gran espada y se convirtió en polvo.
El Príncipe bajo del caballo, abrazó a su Bella Princesa y allí en esa gran iglesia se casaron, y vivieron felices y comieron perdices.

No hay comentarios:

Publicar un comentario