El Caballo y la Pelota
En un prado verde, al lado de unas casitas donde
jugaban muchos niños, vivía un caballo.
El caballo era muy grande, de color marrón,
tenía el pelo suave y unos grandes ojos saltones de color negro. El caballo,
vivía muy feliz en el prado pero tenía un problema: era muy miedoso.
Cuando
los niños salían a jugar a la pelota, el caballo se ponía nervioso y empezaba a
relinchar y a correr por todo el prado, se ponía tan nervioso, que los niños
tenían que dejar de jugar a la pelota y se iban a sus casas muy tristes.
Un día, los niños, antes de comenzar a jugar con
la pelota, se acercaron al caballo. Este al ver que se acercaban con la pelota
en la mano se echó para atrás y comenzó a relinchar. El niño que llevaba la
pelota en la mano se acercó con mucho cuidado al caballo y lo acarició,
diciéndole:
- ¡Tranquilo!
Cuando el caballo sintió la mano del niño por su
lomo se puso muy contento, entonces el niño empezó hablar:
- ¿Por qué te asustas con la pelota?- le dijo el niño.
- Me da mucho miedo, porque bota muy alto y hace
mucho ruido – respondió el caballo.
El niño comenzó a reírse: - No te preocupes, las
pelotas botan mucho pero no hacen nada malo, además podemos jugar a otros
juegos donde no se necesite botar la pelota, si quieres te podemos enseñar.
El caballo dudó un segundo, pero al final dijo
que sí.
Entonces los niños enseñaron al caballo a jugar
al fútbol y a pegarle patadas a la pelota, le gustó tanto que los niños le
tuvieron que regalar la pelota al caballo.
Desde ese día los niños pueden jugar a la pelota
tranquilos en la calle.
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